11/12/12

Cubillo, una vida por la descolonización de Canarias



Blog Nación Canaria. Si una característica puede ser aceptada por la mayor parte de la sociedad canaria para definir a Antonio Cubillo es la polémica. Pero lo que es indiscutible es su trascendencia histórica. Cubillo proyectó internacionalmente, como nunca antes, la cuestión canaria consolidando el nacionalismo político en la sociedad canaria. Y es que, más allá de su compromiso vital con la independencia formal de Canarias, hizo gala durante su vida de grandes virtudes que contrastaban con graves defectos. Una figura que llegó a ser contradictoria hasta el punto de que muchos planteen la existencia de “dos Cubillos”; uno en su etapa inicial y otro que fue resultado del atentado terrorista del Estado Español que casi acaba con su vida. 

Si bien no fue el precursor del independentismo canario –ya que esta corriente existe desde finales comienzos del siglo XX- es cierto que fue su impulsor en su segunda etapa. Carismático abogado laboralista, decidido luchador antifascista y hábil diplomático supo sacar partido de la efervescencia descolonizadora africana internacionalizando Canarias. Tras haberse codeado con la muerte, el grave golpe al MPAIAC y la instauración de la democracia formal en España, Cubillo no volvería a recuperarse jamás. Su posterior  regreso a su patria no trajo más que desilusión y división al independentismo. El hábil diplomático demostró no serlo tanto en el ámbito de la dirigencia política. Su concepción autocrática y su marcado personalismo lo aislaron definitivamente de la izquierda independentista y la sociedad canaria. Sus cada vez más desafortunadas y contradictorias declaraciones así como su huida de la realidad fueron la comidilla fácil de medios de comunicación españolistas que prefirieron seguir mostrando a Cubillo como ‘líder’ del mundo independentista.

Si bien desde este blog, y podemos afirmar que desde la mayoría del movimiento independentista canario actual, no se compartía buena parte de sus tesis, no podemos dejar de reconocer su aporte positivo. Es nuestra intención en este artículo mostrar respetos a su figura, y por otro lado abordar sus luces y sombras más allá del mito.

Periplo vital de Antonio Cubillo, sus dos etapas.

Cubillo mientras cursaba derecho en la ULL
Antonio León Cubillo Ferreira nace en Aguere-La Laguna el 3 de julio de 1930 en el seno de una familia de clase media. Su madre era maestra de profesión y su padre agente comercial. Tras el golpe de Estado de julio de 1936 decidieron mudarse a Buen Paso (Icod de los Vinos) por temor a las represalias hacia su padre por su antigua militancia política.

Estudios.

En 1940 se traslada como interno a un Colegio de Enseñanzas Medias a la capital tinerfeña. En 1948 Cubillo ingresa en la Universidad de La Laguna para estudiar Ciencias pero finalmente optó por la abogacía. Es en este momento cuando comienza su politización en contacto con una creciente tensión estudiantil. Este ambiente hizo que Cubillo tomará posiciones críticas con el franquismo y que posteriormente se planteara tesis nacionalistas canarias. Su participación en estas protestas fue activo hasta el punto de dar un “mitin” en la Universidad con motivo de la subida de las tarifas de las guaguas. En 1954 Cubillo se licencia en Derecho por la ULL y solicita destino en Bilbao para las Milicias Universitarias, hecho que el mismo Cubillo reconoció que le influyó de alguna manera en la naturalización de la cuestión nacional.

Lucha obrera

En 1956 Cubillo establece su despacho de abogado en Santa Cruz de Tenerife e inicia una labor laboralista que le hizo ganarse el prestigio de importantes sectores de trabajadores en Tenerife. Esto terminó de politizar a Cubillo que además asumió a Canarias como sujeto político principal de sus reivindicaciones. En 1960 se crea en Gran Canaria el grupo Canarias Libre (CL) (1960-1962), primera organización nacionalista después del paréntesis de 1924, aunque Cubillo participó en su creación el vínculo fue esporádico. En 1960 viaja a París y se reúne con el Comité Central del Partido Comunista de España (PCE) con el que ya despunta sus diferencias por lo que a la cuestión nacional canaria se refiere. En 1962 es detenido, y en una segunda detención se veía amenazado por dos consejos de guerra que le hicieron temer por su vida. Tras pasar por prisión decidió escapar y huir al exilio tras una temporada escondido en la localidad de Tegueste.

Exilio



La huida a Marruecos le hizo desplazarse posteriormente hacia París con la finalidad de reunirse por segunda vez con el Comité Central del PCE. Como en la primera ocasión el PCE no aceptó las tesis de Cubillo al considerarlo “chovinista” y “pequeño-burgués”. Cubillo decide finalmente romper relaciones con los comunistas españoles. En esos mismos tiempos culmina la independencia de Argelia lo que le incentiva más en sus ideas nacionalistas pero aún no sabía cómo impulsar una lucha antifascista desde una posición nacional canaria. Así se le presenta la oportunidad de instalarse en Argel tras que el etnógrafo italiano Attilio Gaudio intercediera ante el presidente de Argelia Ahmed Ben Bella, una amenaza de muerte mientras estaba en París aceleraron su partida. Así Cubillo obtiene el permiso de instalarse en Argelia en 1964 con el objetivo de gestar una organización revolucionaria. 

Recién llegado a Argel tuvo lugar un hecho decisivo que influyó ideológicamente en Cubillo; la celebración de la II Conferencia de Jefes de Estado de los Países No Alineados en el Cairo (Egipto). Allí pudo conocer a líderes africanos de la talla de Sékou Touré, Amílcar Cabral, Kwane N’Krumanh…etc. todos ellos influyeron notablemente en el africanismo del futuro líder isleño. Así decide enfocar de una manera nueva el problema canario más allá de la vía “europea y antifranquista” e insertarlo en la vía africanista rompiendo con los modelos americanistas o europeos del nacionalismo canario. Así creó en 1964 el Movimiento Para la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC) mediante un manifiesto donde exponía sus principios panafricanistas, anticolonialistas, el socialismo africano, el no alineamiento etc. Se buscaba así además aprovechar la ola descolonizadora que reinaba en el Continente para proyectar internacionalmente la lucha de nuestro pueblo. También diseña la bandera nacional canaria, si bien se basa en modelos ya existentes anteriormente como la tricolor que fue distribuida por el Movimiento Canarias Libre años antes y la memoria de la existencia de una bandera anterior que tenía siete estrellas.

Cubillo intenta construir un discurso histórico sobre la situación colonial de las Islas y de la pertenencia cultural y racial de los canarios a África. Así Cubillo marca un antes y un después en el planteamiento identitario de las Islas desarrollando el vulgarmente denominado “guanchismo”, es decir, un discurso etnicista que era la versión africanista canaria. Asimismo inició sus estudios de Sociología y Etnografía de África del Norte en la Universidad de Argel, ingresó tanto en el Centro Internacional de Investigaciones Saharianas y del Sahel y en el Instituto Internacional de Antropología de París. Este discurso se vio favorecido por dos aspectos; en primer lugar los antropólogos del momento defendía la amplia pervivencia racial guanche en la población canaria actual, y en segundo lugar era necesario vincular al pueblo canario con África más allá del ámbito geográfico para el reconocimiento del hecho colonial en el derecho internacional. Este hecho ayudó a desarrollar en Canarias un resurgimiento cultural donde el elemento indígena adquiriría una rol protagónico. En consecuencia se duplicaron en las Islas grupos dedicados a la búsqueda y recuperación de tradiciones como La Lucha Canaria, el Juego del Palo, celebraciones vinculadas a victorias indígenas o  la recuperación de la antroponimia canaria, etc.
Cubillo retransmitiendo desde Argel en 'La voz de Canarias libre'
Cubillo se lanza a una intensa labor diplomática donde rápidamente va cosechando importantes éxitos como le reconocimiento solemne de la Organización para la Unidad Africana (OUA) de la africanidad de Canarias y su derecho a la descolonización en 1968. La acción diplomática culmina en 1978 cuando en la Conferencia de Ministros Exteriores en Libia obtiene el apoyo de la mayoría de los estados africanos. En 1975 el MPAIAC obtiene el derecho a emitir el programa radiofónico “La Voz de Canarias Libre” del cual sus ondas llegarían desde Radio Argel hasta nuestro país alcanzando una gran popularidad entre el pueblo canario. El programa siguió emitiéndose hasta 1978 donde la diplomacia española presionará para su cierre. 


En 1976 el MPAIAC impulsa además la denominada “propaganda armada” un tipo de lucha que mediante acciones armadas pretendía llamar la atención internacional sobre el conflicto canario. Sin embargo esta acción siempre fue dirigida contra infraestructuras coloniales y no hacia la vida de las personas. Las víctimas causadas por el fascismo español en Canarias legitimó más si cabe la lucha armada de las Fuerzas Armadas Guanches (FAG) brazo armado del MPAIAC. Pero el accidente aéreo de Los Rodeos y los avances diplomáticos de Cubillo propiciaron que el Estado Español lanzara una ofensiva a la desesperada. Así unido a oleadas de detenciones y torturas de militantes del MPAIAC en el interior, Cubillo es víctima de un atentado de los servicios secretos españoles en Argel en 1978. 
Milagrosamente sobrevive a numerosas puñaladas y al coma, pero quedó impedido y en muletas el resto de su vida. Así se impidió, "a la española", que Cubillo llegara a Nueva York a la sede de la ONU para presentar al mundo la cuestión colonial canaria. En 1979 el MPAIAC decide abandonar la propaganda armada debido a la llegada de la democracia formal en el Estado Español, y un amplio sector del Movimiento decide expulsar a Cubillo por sus actitudes autoritarias. Este hecho nunca fue aceptado por Cubillo que siempre se declaró indiscutible líder del MPAIAC. Aquí comienza su segunda etapa con menos luces y cada vez más sombras.

Retorno al país, segunda etapa.

Cubillo recibido en Gando por el pueblo canario (1985)
 Tras la pérdida de apoyos internacionales y la imposición del Estatuto de Autonomía en 1982, Cubillo decide regresar a su patria en 1986 después de pactar su vuelta con el Estado Español. De vuelta al país funda el Congreso Nacional de Canarias (CNC) que aunque mantiene los principios independentistas y anticolonialistas abrazan el interclasismo. Los que no aceptaron su liderazgo construyeron el Frente Popular por la Independencia de Canarias (FREPIC-Awañak) que presentaba una orientación más izquierdista. A finales de los ochenta ambos partidos decayeron y en 1991 fracasaron al presentarse unidos. Con la irrupción de Coalición Canaria en 1993 el independentismo político entro en los duros años noventa del que no levantaría cabeza hasta la última década.

Cubillo llevó además por vía judicial una lucha para esclarecer su intento de asesinato. Así en el 2003 obtuvo su última gran victoria; la Audiencia Nacional española condenó al Ministerio del Interior del Estado Español a pagar una indemnización de 150.000 euros a Antonio Cubillo por el atentado que sufrió en 1978. Cubillo continuó ejerciendo como abogado y escribió algunas obras durante su vida, algunas sobre lingüística amazighe de Canarias y sus memorias. Los últimos años escribió artículos ocasionales y polémicos en la prensa local. Muere la madrugada del 10 de diciembre del 2012 a los 82 años debido a sus problemas de salud consecuencia del atentado de 1978.

Pensamiento de Cubillo

Para entender el pensamiento de Antonio Cubillo hay que indagar en dos aspectos; en primer lugar su marcado personalismo y en segundo lugar en su experiencia vital. Su personalidad ya despunta desde tiempos universitarios y del osado activismo laboralista. Es evidente que este personalismo unido a su conspiranoya y acciones en cierta medida poco trabajadas le llevó a cometer importantes errores como dirigente político. Con todo su carisma, imaginación y atrevimiento le permitió que brillase como diplomático destacando en este campo excelentes cualidades. Estos rasgos de marcado personalismo fueron imprimidos a buena parte de sus seguidores que debían asumir la concepción piramidal de Cubillo. Su personalismo fue tal que receló abiertamente de toda elaboración teórica más allá de su sencilla concepción, mostrando además cierta hostilidad hacia los intelectuales que pudieran cuestionar sus directrices teóricas o prácticas, o peor aún; su liderazgo. Todo esto fue confeccionando un perfil poco constructivo y excluyente del propio independentismo que abrazaba la consigna y el dogma frente a la teoría política, el respeto y el pensamiento crítico. Las consecuencias ya las hemos padecido.



En el ámbito del pensamiento propiamente político no hay que olvidar que Cubillo realmente nunca fue un ideólogo a pesar de tener el instinto de dar con la clave colonial de Canarias y poner sobre la mesa un inédito enfoque cultural y político en nuestro país. Algo que en aquellos tiempos no era poca cosa. Sin embargo se limitó a ser un prolifero y hábil propagandista que supo encajar en el momento adecuado su discurso.
  
Aclarado esto podemos abordar y entender su ‘posicionamiento ideológico’. En el mismo destaca sus principios nacionalistas, anticolonialistas, africanistas y socialistas ¿pero qué socialismo? El historiador Zebensuí López lo describe así; “El socialismo de Cubillo se inscribe dentro de la heterogénea corriente del socialismo africano que habían adoptado muchos países tras la independencia. En el caso de Cubillo, se trata de un socialismo cuyos principales presupuestos son la justicia social, las libertades individuales, la nacionalización económica, y la proclamación de la clase trabajadora como grupo social principal de la transformación. Sin embargo, la falta de instituciones propiamente socialistas en su propuesta estatal y ciertos matices económicos, rebajan el nivel de  aspiración socialista que se le podría atribuir a Cubillo”. En consecuencia, “Al igual que ocurría en otros países africanos que proclamaban el socialismo, la propuesta de Estado siguió vinculada al capitalismo y a la economía europea como una fórmula sincrética entre el marxismo y el capitalismo. En cualquier caso la necesidad de una confluencia de fuerzas sociales para la consecución de lo que considera como objetivo principal, la independencia, favorece en cierta medida esta ambigüedad.” ¿Una especie de socialdemocracia a la africana? Entre sus teóricos de referencia destacan Frantz Fanon, Amílcar Cabral, Mouloud Mammeri, Nelson Mandela, Simón Bolívar, Martí, Kateb Yacine etc. Pero para Cubillo, como para muchos próceres de las descolonizaciones africanas, el socialismo es una cuestión de segundo orden subordinado a la liberación nacional. Es más, aunque en alguna ocasión Cubillo se haya definido como comunista, lo cierto es que siempre ha evitado pronunciarse más allá de los objetivos descolonizadores ya que son estos su principal preocupación. Identificamos acaso rasgos claramente humanistas y progresistas pero lejos de todo "ismo" y siempre supeditado a los intereses nacionales. Algo en parte comprensible en su auto-otorgado papel de ‘líder del independentismo’ durante toda su vida y su visión estratégica.

La estrategia que defendió en el MPAIAC fue la existencia de 3 frentes de lucha: Masas, Diplomático y lucha armada. Para ello pensó que era necesaria una alianza interclasista hasta obtener la descolonización como objetivo prioritario.

 Figura polémica


Mucho se ha criticado a Cubillo por su ‘deriva ideológica’ en los últimos años donde no faltan quienes hablan de un “giro a la derecha” que deja en evidencia en sus declaraciones “anti-comunistas”. Sin embargo poco se ha reflexionado en el porqué de estas declaraciones y posiciones, a pesar de ir acompañadas de soberanos disparates.

 Si bien las críticas en este aspecto son lógicas y necesarias, vamos a aportar una pequeña reflexión para el debate al respecto. Por tanto intentaremos ir más allá en la explicación de su última deriva.


El anclaje de Cubillo en el pasado era evidente. Este hecho pudo contribuir a explicar su crítica a los comunistas que seguiría asociando con la profunda hostilidad que sufrió no sólo él, sino el nacionalismo canario –incluyendo el de izquierdas- por parte del comunismo español. Su auto-concepción de líder imprescindible  le llevó a considerar “infiltrado” y “colaboracionista español” e incluso “policía” a todo aquel que dudara de sus planteamientos, praxis o liderazgo. Y obviamente en sus primeros años con el CNC ya empezó a ser abiertamente cuestionado por la izquierda y los comunistas independentistas que no compartían su posicionamiento interclasista. Por si fuera poco, su acercamiento al derechismo tuvo mucho que ver con su vieja concepción de flexibilidad subordinada a la liberación nacional, lo que explica su relación con el director de el diario tinerfeño “El Día” que mezcla ideas reaccionarias e insularistas con soflamas independentistas. Máxime cuando los comentarios racistas e insularistas del director del diario eran abiertamente contrarias a sus principios africanistas y nacionalistas. Cubillo, como nuestro pueblo en la actualidad, fue un hombre de contradicciones y ante esta realidad Cubillo optó por la huida hacia delante y la negación de la cruda realidad. Esta vía inflexible le llevó a prometer lo imposible y hacer de la propaganda su única herramienta de presión y “concienciación”. Así no sólo limitó la profundización teórica y política, sino que cayó fácilmente en el estereotipo que interesaba presentar el enemigo. Es posiblemente por esto que los mass media aprovecharon la situación, con el consentimiento de su ego, continuaron presentándolo a la sociedad como el ‘líder del independentismo canario’ con tan de que no les saliera un “líder” o portavoz serio del independentismo.


Pero en nuestra opinión hay más. No podemos olvidar el trauma que pudo suponer el atentado y su estado en coma. Creemos que no es descabellado suponer graves secuelas psicológicas que como es sabido son habituales en estos casos. Este hecho pudo influir negativamente en Cubillo. Sino ¿cómo explicar el anclaje de Cubillo en una etapa y su negación a aceptar una nueva realidad, sus dislocadas ‘propuestas constitucionales’ y la paranoia? Y sobre todo, ¿Cómo explicar sus dos diferenciadas etapas?


Porque nuestra reflexión se mueve en el terreno de la hipótesis, y porque aún no conocemos todos los detalles de la vida de Antonio Cubillo, creemos que no es justo sacar conclusiones tajantes y definitivas. No pretendemos exaltar ni minusvalorar su figura, pero sí que debemos acercarnos a su persona con respeto y alejados de toda mitificación. Y si se equivocó significa que al menos lo intentó dándolo todo.

Su aportación ayudó al comienzo del despertar del pueblo canario, pero no es menos cierto que sus errores ahogaron su propio empuje causando un grave daño y desilusión en las filas de la izquierda y  el nacionalismo real de este país. Sigamos su ejemplo positivo y aprendamos de sus errores. Con el tiempo quizás tengamos una perspectiva más acertada sobre su persona, pero por hoy, bajo la conmoción de su fallecimiento le rendimos el homenaje que merece por toda una vida de entrega a la brega por acabar con la larga noche de los seis siglos.


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