
El 7 de marzo, dos días después de la reunión de los directivos de Repsol con los responsables de La Provincia, este periódico publicó el siguiente titular: El petróleo podría generar 52.000 puestos de trabajo. Y se quedaron tan panchos. Repsol, según sus propias fuentes, no tiene en plantilla más de 40.000 trabajadores en sus instalaciones en cuatro continentes. Pero según La Provincia sus perforaciones en busca de nuestro petróleo crearían más de 50.000 puestos de trabajo. Algo no cuadra. Puede ser que La Provincia crea que para sacar su petróleo nos organizaremos con chalanas, mirafondos y pandorgas y así, al golpito, harían faltan tantos operarios. A estas alturas todavía estamos esperando una rectificación del periódico por mentir, con las cosas de comer, a una población que sufre la mayor tasa de personas paradas de Europa.
Al día siguiente La Provincia publicó el siguiente titular: Repsol descarta las plataformas y usará barcos para extraer petróleo en las Islas. El titular no dejaba de ser enigmático puesto que los riesgos de vertidos no disminuyen -incluso es probable que aumenten- utilizando barcos para extraer el petróleo. ¿Habría dado un giro sensato el periódico? La respuesta la obtuvimos en un nuevo titular al otro día: Los empresarios portuarios ofrecen La Luz como centro de operaciones de Repsol. El cuerpo de la noticia nos confirmaba, ante nuestro asombro, que somos una potencia de la ingeniería naval, rama de astilleros, subsector de cascos, especialidad en petroleros. Y allí estaba nuestro intrépido reportero al servicio de Repsol pidiéndole la opinión a los empresarios, esa casta autóctona que vive de las subvenciones y que lo mismo le da que la pasta venga de la RIC, de Europa o de Repsol con tal de que las perras se las mamen ellos.
El mismo día, el mismo periódico, el mismo reportero, con la misma alevosía, publicaba que La existencia de gas ahorraría a las Islas una regasificadora. La noticia, nuevamente, se basaba en una única fuente: Repsol, tu mejor compañía. Los datos claritos: un gaseoducto conectaría directamente desde los pozos hasta una planta de tratamiento en Canarias. La inversión sería de 457'4 millones de euros de los que 183 millones se quedarían en las islas. Lo tienen todo organizadito. Salvo un detalle: la propia compañía desconoce si encontrará gas.





























El Mouvement National de Liberation d’Azawad está formado por ex rebeldes de las revueltas de la década de 1990 (Movimientos y Frentes Unificado de Azawad (MFUA), 2006 (MTNM) de Ibrahim Ag Bahanga, voluntarios de las d

Azawad es el nombre con que los tuaregs designan a su territorio o país natural, es decir, un territorio inmenso en que se reparten varios estados norteafricanos y que ocupa el Sahara central abarcando el norte de Mali, de Níger y parte del sur de Argelia y Libia. Tras la retirada del colonialismo francés esta inmensa región desértica fue repartida entre diversos estados que dejaron al pueblo tuareg dividido en fronteras artificiales de trazadas sobre un mapa. Los tuaregs de cada zona se han visto obligados a negociar con gobiernos de estados muy diferentes desarrollando relaciones de gran hostilidad con los gobiernos de Mali y Niger contra los que han vivido diversos enfrentamientos armados. Las raíces de este conflicto se pueden rastrear en la historia donde los pueblos negros del sur de Mali y Niger y que ocupan las instituciones son enemigos históricos de los tuaregs.
Pero, ¿quiénes son los tuaregs? Aparte de la denominación árabe de tuareg también son conocidos como hombres azules, y en su propia lengua como Kel Tamachek, es decir, “los que hablan tamachek”, la variante de la lengua bereber o amazigh que utilizan. Son un pueblo amazigh autóctono de una de las regiones más inhóspitas del planeta; el Sahara central. Aunque en la actualidad están profundamente mezclados con subsaharianos, proceden de las antiguas poblaciones amazighes mediterráneas que ocupaban el arco libio-tunecino y algunas zonas del Atlas marroquí. Debido a su aislamiento y su feroz resistencia a todos los intentos de dominación, aunque de religión musulmana con