15/3/08

RESEÑA: ¡Vacagüaré...! (Vía-Crucis)


Autor: Secundino Delgado (seudónimo: Antonio Rodríguez López)
Editorial: Benchomo


Esta obra autobiográfica de Secundino Delgado constituye una referencia bibliográfica fundamental para comprender el pensamiento del "Padre del nacionalismo canario". Secundino Delgado (Santa Cruz de Tenerife, 1871-1912) fué emigrante desde temprana edad a Cuba, donde se uniendose posteriormente a la militancia independentista cubana. Es el primer canario, que de forma clara y más o menos consecuente, se lanza a la lucha por la liberación nacional y social de Canarias. Sus ideas y lucha le costó exilios forzados, persecución y prisión. Fundador en Venezuela de la revista independentista "El Guanche", promotor del Partido Popular autonomista (primer partido netamente obrero y canario), y fundador de la revista autonomista "Vacagüaré".


La obra, fué escrita en 1904 y editada por la Imprenta "La Humanidad" ubicada en Mérida, en el estado del Yucatán (México). Secundino Delgado firmó su obra con el pseudónimo de Antonio Rodríguez López, nombre de un destacado poeta romántico palmero, que podríamos encuadrar en la conocida como "Escuela regionalista" o "indigenista" de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. El "¡Vacagüaré...!(Vía Crucis)" nos narra básicamente una etapa de su vida; concretamente el auténtico Vía Crucis personal que sufrió el Autor en su encarcelamiento en 1902, sin juicio previo, en la cárcel modelo de Madrid. El grave crimen de redactar la revista "Vacagüaré" donde osó defender ideas autonomistas. El odio declarado de su aférrimo enemigo el sanguinario español Valeriano Weyler también tuvo bastante que ver.


Secundino Delgado se identifica a sí mismo y su experiencia personal con el "Vía-Crucis" sufrido por los indígenas canarios al ser capturados, esclavizados y desterrados lejos de su familia y su patria. Se identifica con los valores más elevados de sus antiguos; la independencia, valor personal, confianza en los pactos, amor, amistad y deseo de morir antes que ser esclavo. De ahí el título "Quiero morir", significado de la expresión amazigh ¡Vacagüaré! [(u)bak_(a)_ggar-(gh) "quiera (que yo) muera"]. Historicamente es conocida por ser el lema que no dejó de gritar el líder indígena Tanausú, tras ser capturado -bajo traición- por los conquistadores, y deportado a España para ser vendido como esclavo.


Secundino nos describe, en un principio hasta el momento de su detención, su valoración de la mujer y de la familia, la descripción paisajística de Arafo, de la figura de su cacique, la socarronería popular y su trabajo en la capital, el cual contrapone al idílico retiro campesino en la campiña Arafera que anhela continuamente. A partir de su detención, continua con la descripción de las anécdotas del viaje, personajes, temores y fatigas, el dolor que supone la salida de su país con un destino inconcreto en España. En tales condiciones (detención arbitraria sin juicio, deportación a una cárcel madrileña, desconocer si saldría vivo del presidio, muerte de su madre,...etc.) Delgado se nos mostrará atormentado, inseguro, y con crisis que le lleva a intentar suicidarse. En la Cárcel, lo visita el ilustre paisano Nicolás Estévanez, isleño republicano y federalista que le brindó su total apoyo moral y político. Ambos iniciarían una profunda amistad que les durará de por vida. Estévanez inició una serie de gestiones en Madrid destinada a dar a conocer su caso a la prensa española, hecho que propició que acabaran excarcelando a Delgado tras casi un año de prisión arbitraria. Tras su salida de la prisión, Secundino compartió tiempo con Nicolás Estévanez, y en Cádiz con su entrañable amigo hecho entre las rejas; el histórico dirigente de la clase obrera andaluza, el anarquista Fermín Salvochea.


El final de su obra narra su regreso a Canarias, donde al salir del camarote y divisar su tierra exclama; "¡Cielos! ¡Este es el más bello país del mundo" (...) "¡Ah! ¡Imposible! El eden canario no puede seguir siendo un pudridero español (...) Al fijar mi planta en la tierra de los guanches, con lágrimas y abrazos fueron compensados mis dolores".


No esperen encontrarse con una obra que derrame calidad literaria, esta no era la intención de Delgado. Su única pretensión fue expresar una experiencia vital y profundamente humana. El sufrimiento y desplome ante una presión psicológica brutal. Un hombre perseguido y encarcelado por sus inquebrantable amor a su patria; Canarias.




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