13/5/09

Bentejuí y Tenesor, hoy como ayer

Bentejuí y Tenesor, dos figuras históricas de decisiva trascendencia en la historia de Canarias, compartieron tiempos, familia y patria. Sin embargo, el papel jugado por cada uno de ellos ante los conquistadores europeos, fue radicalmente opuesto.



La figura de Bentejuí no solo sigue oculta hoy por una densa bruma de olvido, sino que su figura y papel en la historia de este Archipiélago permanece excluida de toda reflexión, su ejemplo no conviene, molesta. La conquista de la isla de los canarios, al igual que las del resto del país, se caracteriza por un pactismo entre algunos sectores de la nobleza indígena y los invasores. La clase dominante nativa buscaba así garantizar su posición y privilegios en la nueva sociedad colonial. En Gran Canaria el bautizo del Guanarteme de Gáldar Tenesor Semidán, supuso la evidencia del pacto definitivo entre la mayoría de la nobleza insular y el Reino de Castilla. En este contexto salta a la historia un joven pariente del rendido Guanarteme. Natural de Telde e hijo de Bentagoyhe, fue promocionado por el influyente Faycan de Telde para sustituir a Tenesor, o mejor dicho, a Fernando. La resistencia canaria contaba con un líder legítimo hasta las últimas consecuencias. Bentejuí renunció a su propia vida prefiriendo la muerte a someterse a los extranjeros. Un ejemplo innegable y perpetuo de dignidad y rebeldía, que aún suena en el eco de aquel mítico “¡Atis Tirma!” gritado en Ansite. Así lo entendemos hoy y así lo entendieron ayer los antiguos, aplicándole según Marín de Cubas el sobrenombre de Tazarte (Tadsart, “rebeldía” “dignidad”).



Tenesor Semidán es un personaje de nuestro pasado que sin duda ha recibido un trato más considerado por el poder en las Islas. Monumentos, calles, elogios y privilegios ha merecido por vender a su pueblo. No fue un “bárbaro alzado”, sino un Rey que comprendió la “superioridad de la civilización” castellana, contra la cual era inútil resistirse y que además le permitía conservar sus privilegios personales. Tenesor mostró su predisposición al pacto desde las primeras incursiones europeas que tuvo que enfrentar. En mayo de 1481 es supuestamente capturado por los conquistadores y es enviado a España, donde recibe el bautismo cristiano bajo el nombre de Fernando Guanarteme, en honor al Rey católico Fernando de Aragón. En dicho país, es presentado ante los Reyes Católicos donde les rinde de rodillas pleitesía. Acuerdan además, el poco conocido “Pacto de Calatayud” donde Tenesor vende la soberanía a cambio de una serie de privilegios a la clase aristocrática indígena. En 1482 regresa a la isla con tropas castellanas dedicándose por completo a persuadir a los isleños que resistían para que abandonaran la lucha y renunciaran a su legítima libertad ancestral. Por si fuera poco, participó en la posterior conquista de Achinech (Tenerife) donde recibió tierras por su leal servicio prestado a los europeos. Un episodio de la conquista de la Isla refleja claramente la postura de Tenesor y la resistencia liderada por Bentejuí. En la célebre batalla de Ajódar,-última victoria canaria- el Guanarteme galdense intervino para evitar una mayor matanza de españoles por los nativos. Ante estos hechos el Faycán teldense le espetó indignado a Tenesor; “Guadnarteme, mira quién eres y quien han sido tus pasados, que eres rey de Gran Canaria, favorécenos". Ante su negativa le insisten los canarios: "Salte afuera Guayedra que viese el día, que hemos de quedar dueños de nuestra tierra, que estos perros traidores, que mataron a su dios, nos la quieren quitar, y tu por un vestido que te dio el de españa, te has dexado engañar, y ahora podemos darte otra vez la tierra salte fuera del peligro no te mate alguna piedra destas". Sobran comentarios. Así, su servil actuación, le hizo ganarse el apelativo por parte de los españoles de “El Bueno”.


El pleno celebrado el 31 de enero del 2008 por el Ayuntamiento de Gáldar, aprobó, con la unanimidad de todos los grupos políticos, el expediente de declaración de Fernando Guanarteme como hijo predilecto de la Ciudad. Una auténtica humillación, equiparable a celebrar la derrota de nuestro pueblo paseando el Pendón de la Conquista que tanto sacrificio nos ha costado ir erradicando de nuestra geografía. Desde luego, homenajear a un personaje que siempre antepuso su propio interés a los de su pueblo, constituye una auténtica declaración de principios por parte la clase política isleña. Aunque mucho ha llovido desde entonces, hoy como ayer, Fernando Guanarteme es un símbolo portador de una serie de valores. Los valores de una clase política canaria que vive de la sumisión a la Castilla de ayer o la España de hoy. Que se lucra de la destrucción y especulación del territorio, la caña de azúcar de ayer o el cemento de hoy. Que se encuentra cómoda a pesar de un nivel de vida de nuestra gente siempre por debajo de la media española. Que escusa e incluso apoya la asimilación y erradicación de nuestra identidad, la cultura indígena ayer, la canaria hoy.


La importancia de homenajear a Bentejuí o Fernando se explica por lo que cada uno representó y sigue representando. Valores que en pleno siglo XXI encontramos en la sociedad canaria, dos bandos con principios totalmente enfrentados. Los pactistas defensores del colonialismo, y los que dignamente defendieron unos valores de dignidad y libertad de Canarias. Efectivamente, el “tenesorismo” sigue dominando en el poder político y cultural de las Islas ya que es intrínseco al régimen colonial, a la dependencia de España. Pero gracias al trabajo y lucha de los imprescindibles, los valores de Bentejuí siguen vivos, son los de los que cada año conmemoramos su heroica resistencia, siguiendo sus pasos, siguiendo su Ruta.




Autor: Organización juvenil Azarug


Extraído del Libreto de la Ruta Bentejuí 2009.