23/6/11

Los dirigentes del PNC pretenden vender sus siglas a CC para sobrevivir

El histórico Partido Nacionalista Canario, que apoya e integra la caciquil y colaboracionista Coalición Canaria, reconoce que sin CC no podría sobrevivir en la actualidad ya que pasa por sus peores momentos, con posibilidades de desaparición. En ese caso todos los nacionalistas honestos esperamos que al menos tengan la dignidad de no vender estas históricas siglas al partido político que más ha impulsado la destrucción de este país en toda su historia.

[Juan Jesús Ayala habla a líderes `nacionalistas´de la talla de Melchior de CC o Ignacio González del CCN]

RedacciónBlogNaciónCanaria. El PNC corre un grave riesgo de desaparición, aunque para muchos ya desapareció hace muchos años. La crisis interna y el conflicto de identidad y de principios en el que se encuentra inmerso este octogenario partido han mermado su representatividad. A su cupula dirigente ya no le sale las cuentas, y nisiquiera ellos garantizan la supervivencia del PNC sin el paraguas institucional que le proporciona Coalición Canaria. La semana pasada se corrió la voz entre militantes del PNC de que se iban a cerrar las sedes de Granadilla y La Orotava -hay cuatro en Tenerife- por dificultades en el pago del alquiler. 

El presidente insular del PNC, Juan Jesús Ayala, ha explicó en la prensa que el contrato de Granadilla “sigue vigente durante el mes de junio” y que el de La Orotava está pendiente de los ingresos que aporte el concejal electo. “Nuestro partido, como muchos otros, se financian por las contribuciones de los cargos públicos”, declaró Ayala. “Siempre hay un acuerdo de dar un porcentaje de lo que cobran. Las cuotas de las afiliaciones no son suficientes. En este momento de transición desconocemos cómo van a quedar las finanzas, en función del número de liberados en las corporaciones”. 

El presidente del comité local de Granadilla, Ovidio Reyes, contó, por su parte, que el miércoles le comunicaron que se dejaba de pagar. “Me llamó el secretario general para saber cómo estaba y le contesté que ni siquiera me avisaron”, relató el candidato del PNC a la alcaldía sureña. Juan Jesús Ayala me dijo el jueves que eso había que solucionarlo. Como había prevista una reunión para el viernes, le transmití que no teníamos sede. Entonces, se comprometió a abonar la deuda el lunes [hoy]”. El PNC de Granadilla concurrió por separado a las elecciones del 22-M. “Coalición Canaria nos ofrecía los puestos 9 y 12 de la lista. Nosotros pensábamos que merecíamos algo más”. Era la primera vez que se presentaban solos en Granadilla, cuyos habitantes “asistieron al esperpento” de que el PNC compartía propaganda con CC y el CCN al Cabildo y al Parlamento. 

Aunque no sacaron un solo concejal, los 350 votos logrados son un "tesoro" para el PNC. Precisamente, desde Granadilla y La Orotava han solicitado un congreso extraordinario. Si la ejecutiva del eterno dirigente Juan Manuel García Ramos se ha movilizado en pro de la “unidad nacionalista”, los sectores críticos luchan para conservar las históricas siglas. “Quieren desmantelar el PNC para venderle el solar a CC”, denuncian. “Es el viejo cuento de siempre”, reconoce Ayala.

Un partido que ha renunciado a sus principios.

El PNC es el primer partido decididamente nacionalista e independentista del país con más de 80 años de historia. Fundado en el seno de la diáspora canaria (1924, La Habana, Cuba) se identifica desde sus comienzos con las ideas de Secundino Delgado y con la voluntad de construir un estado independiente para Canarias. Sin embargo este partido tiene una trayectoria limitada de algunos años. Décadas después, en 1982 es refundado en Canarias e intenta recuperar el viejo espíritu del partido original, sin embargo en pocos años entró en una deriva españolista que le llevó a los actuales postulados autonmistas y de apoyo a "la unidad nacionalista" que identifican con CC, CCN...y demás grupúsculos insular caciquiles. La política personalista de su líder Juan Manuel García Ramos que no ha escatimado incluso en expulsar miembros del partido por mantener posturas independentistas y críticas ha empujado al partido a una agonía que parece vislumbrar su fallecimiento final. Es la patética historia de un partido político que renuncia sus principios para venderse a un enemigo más de la idea que llevó a José Cabrera Díaz en 1924 fundar el partido; la independencia de Canarias.