El diario español El País publica un reportaje sobre el fenómeno de la corrupción en la isla de los volcanes. Especialmente destacable es que el mismo diario reconozca que "no hay caso parecido en España", lo cual no creemos que constituya una casualidad ni un hecho que se reduzca en Canarias a una sola isla.


Con la caída del fascismo formal en el Estado español se impuso en Canarias un proceso autonomista impuesto desde Madrid y que excluyó de toda participación del pueblo canario, a diferencia de otras naciones como Catalunya o Andalucía que disfrutaron de un referendum al respecto. El sistema electoral en el Archipiélago sería diseñado para fortalecer las estructuras caciquiles otorgando mucho más poder a los electores de islas que padecían y padecen el férreo control el cacicato insularista heredero directo del régimen "de toda la vida". Mientras la inmensa mayoría de los ciudadanos canarios, masas trabajadoras que viven en las áreas metropolitanas, y más libres del control oligárquico, veían devaluar el valor de su voto limitando enormemente a partidos ligados a los intereses obreros y populares. Por otro lado las altas barreras electorales impedía e impiden una representación equitativa y plural en el parlamento autonómico. A este sistema electoral le añadimos un modelo económico impuesto por los intereses extrajeros que se caracteriza por su extrema dependencia y especulación. Todo quedaba atado y bien atado en nuestro país. Como afirma el escritor Víctor Ramírez "El colonialismo es corrupción".