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25/5/13

"Canarias puede producir todo lo que necesitamos para comer"

La agricultura como el sector energético son claves para construir la soberanía de un país. El españolismo consciente de ello ha actuado en consecuencia desde el poder. No es casual que Canarias dependa casi en absoluto del exterior para autoabastecerse.

MARÍA JESÚS HERNÁNDEZ. La Opinión. El sector primario ha experimentado en las últimas décadas un descenso importante, tanto en población activa como en superficie de cultivo. Por el contrario, el nivel sociocultural de los agricultores y ganaderos ha crecido de forma exponencial junto con los avances tecnológicos y formativos. Así define Rafael Hernández, presidente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos en Canarias (COAG), el presente de un sector para el que dibuja "el autoabastecimiento" como meta de futuro.

"La sociedad, los agricultores y las administraciones debemos avanzar en la misma dirección para cubrir nuestras necesidades alimentarias con la producción local, que ha caído considerablemente con los millones de euros que se han destinado a subvencionar lo que viene de afuera. Ahora, tenemos la imperiosa necesidad y la oportunidad de darle la vuelta a esta situación. Necesitamos más agricultores, más ganaderos, mas producción local para autoabastecernos, lo que nosotros llamamos soberanía alimentaria. Si queremos una Canarias con menos paro, la agricultura se perfila como un tremendo yacimiento de empleo". Hernández propone trabajar codo a codo para alcanzar una agricultura sostenible, desde el punto de vista económico, social y medioambiental. "Eso tiene un precio, pero es más barato que gastar millones de euros en importar alimentos sin saber en qué condiciones se producen. Además, se debe primar la salud, y eso no se puede alcanzar sin tener una producción local".

La diversificación de la producción es otra de las necesidades de futuro que apunta el presidente de la COAG. "Ya nos hemos dado cuenta que los monocultivos en la agricultura nos ha llevado a errores. Canarias dispone de un territorio con microclimas y áreas en las que podemos producir todo lo que necesitamos para comer, los 365 días del año", indica. Para convertir dicho objetivo en realidad, propone poner en manos de los interesados información, herramientas comerciales y estructurales. Hernández insiste en que Canarias debe tener claro que hay un precio mínimo, por debajo del cual, cuando se compra un determinado producto agrícola, "se está destruyendo" empleo y calidad. "Hay empresas que se dicen llamar canarias, incluso empresas de distribución, que lo que están haciendo es cepillándose a los agricultores del Archipiélago, tomando decisiones nocivas para la tierra, con ofertas de esto o de lo otro. Existen algunas excepciones de cadenas que trabajan codo a codo con los agricultores, pero la mayoría dejan mucho que desear".

9/4/13

Balance nefasto para la agricultura canaria tras 20 años de REA

Un sector primario fuerte es una de los pilares estratégicos que consolidan un país. No es casual la imposición de medidas como el REA que bajo su excusa particular trata, mediante subvenciones a los importadores, de erradicar un sector fundamental para construir independencia: la soberanía alimentaria.


-El REA ha reducido un 65% la participación de los productos canarios entre 1990 y 2009
-Los cereales, la leche y el vino han sido los productos canarios más afectados.
-Las explotaciones agrícolas han descendido un 64% en tan sólo 20 años.
-Canarias es la RUP que más porcentaje del REA emplea para importar productos de consumo.

C. Acosta (@cmacostah). El Día. ¿Qué balance deja para el campo canario cerca de 20 años en subvenciones a las importaciones? El técnico y responsable de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) de Canarias, Manuel Redondo, lo tiene claro: una progresiva pérdida de cuota de mercado del producto autóctono frente a las importaciones. El Régimen Específico de Abastecimiento (REA) forma parte de las ayudas comunitarias puestas en marcha a principios de los años 90 a favor de las Regiones Ultraperiféricas (RUP) -Canarias, entre otras- en atención a sus mayores costes para la producción de alimentos por la lejanía al territorio continental y otros factores. La filosofía detrás del REA es asegurar el abastecimiento del Archipiélago de dos tipos de productos: los considerados básicos para el consumo directo y también los necesarios para la transformación y la utilización como componentes agrícolas. En ambos casos, se supone que el REA debería compensar esos costes extra derivados de la condición de región RUP y funciona mediante la exención de derechos de aduana, por una parte, y la concesión de ayudas a la importación, por otra.

Más allá de los argumentos y contrargumentos que puedan darse, los datos que esgrime la COAG -que salen del propio Ejecutivo regional- dejan en evidencia un retroceso cercano al 65% de la participación de mercado del producto local entre 1990 y 2009 en lo que a los cereales se refiere. Ese bajón lo han ganado las importaciones. La COAG midió la variación de la cuota del producto local en Canarias entre 1990 y 2009 mediante el establecimiento de la proporción de mercado en que los cultivos y la carne del Archipiélago están disponibles frente a los importados hasta conformar la cesta global de alimentos. Relaciona así el dato de unos y otros y llega al porcentaje en que bajan -la mayoría- o sube su peso en la oferta global el producto local.

El caso de los cereales es el más sangrante, pero no el único. La leche producida en las Islas ha perdido más de un 30% de participación de mercado en ese periodo de tiempo, un porcentaje muy similar al que ha retrocedido el vino canario. Por su parte, los huevos han retrocedido en más de un 20%, mientras que la pérdida de mercado en el caso de las hortalizas y legumbres isleñas se acerca a esa cifra sin alcanzarla. Además, la carne de las Islas también abastece en menor medida al consumidor: su cuota ha bajado en torno a un 11% en esas casi dos décadas. Hay una excepción a estos retrocesos: la fruta isleña, que durante todos estos año ha aumentado su participación de mercado en cerca de un 11%. Otro parámetro que muestra la evolución del campo canario es el número de explotaciones. Según Redondo, que se apoya en los datos de los censos agrarios, entre 1999 y 2009 han descendido en el Archipiélago desde 37.295 hasta 13.442, lo que supone una caída de casi el 64% en ese periodo de tiempo. 

El informe de la firma consultora en asuntos medioambientales y de desarrollo Oréade Brèche lo dijo claro: subvenciones a las importaciones sí, pero no en contra de las producciones locales. El estudio, encargado y financiado por Bruselas con anterioridad a la elaboración de las conclusiones oficiales de 2010, advierte de que en Canarias existen "incoherencias internas" en el Posei porque determinados productos que se benefician del REA "compiten con las producciones locales". Por ello no sorprende que entre las recomendaciones del informe figure, justo, que en Canarias debe disminuir el nivel de ayuda y el volumen del plan de previsiones REA para los productos que compiten con las producciones locales y reducir de forma gradual las ayudas sobreestimadas.

Al margen de ello, y tras alertar de que muchas actividades agrícolas no son rentables en las RUP sin ayudas -incluidos los cultivos de exportación-, recomienda a los estados miembros que realicen una "reflexión a largo plazo" sobre el reparto presupuestario entre sectores y la "justa" adecuación de los importes a las necesidades. "La transferencia entre sectores debe responder de forma parcial a los que crecen (frutas, hortalizas y ganadería)".

LAS CLAVES

¿Qué ayudaría a revertir la situación? Según el informe Oréade Brèche, el mantenimiento del REA debe dar prioridad a los insumos agrícolas y los productos destinados a la transformación. Solo Canarias ha llegado a destinar en torno al 50% del REA para subvencionar las importaciones de productos de consumo. El informe Oréade Brèche confirma que Reunión, Guyana, Azores, Guadalupe y Martinica gastan casi el 100% del REA en insumos de transformación. La excepción junto a Canarias es Madeira, pero en una proporción menor. Las conclusiones del informe Oréade Brèche sirvieron de partida en 2010 al informe de la Comisión Europea al Parlamento y al Consejo sobre el Posei. El autoabastecimiento alimentario es una de las recomendaciones que efectuó la Comisión a los estados miembros, a quienes exigió una mejor aplicación de las ayudas. Sí al REA, pero no a costa de las producciones locales


17/2/13

Canarias, economía y descolonización


La colonización económica

René Behoteguy Chávez*. Cuando los conquistadores castellanos llegaron a Los Andes, se sorprendieron al encontrar una sociedad que, producto de un manejo adecuado de la producción agropecuaria en sus diferentes pisos ecológicos tenia niveles de nutrición y salud increíbles para la época y que, aún en la actualidad no han sido recuperados. Porque el efecto en la economía y la vida de los pueblos andinos de la conquista y el régimen colonial fue bestial; las política del virrey Toledo, fundamentalmente la mita que obligó a miles de seres humanos a desplazarse y encontrar la muerte en las minas de plata, abandonado la producción agrícola, sumadas a las reducciones que encerraron a las comunidades andinas en un solo piso ecológico y quebraron su manejo complementario de diferentes ecosistemas, dieron por resultado una crisis alimentaria que aún hoy 482 años después, tiene secuelas de malnutrición y dependencia.

Si analizamos estas medidas tomadas por los conquistadores en los Andes podemos entender perfectamente que: las bases sobre las que se levanta cualquier modelo económico colonial son las de convertir economías diversas y centradas en su población, en esquemas monoproductores, por tanto dependientes y donde prima la tasa de ganancia de los colonizadores sobre las necesidades vitales de la población.

Canarias, economía colonial


El debate sobre si Canarias es o no una colonia, no debería centrarse, pienso yo, en subjetividades y sentimentalismos de apegos o no al Estado español sino en la realidad objetiva y, dentro de ella, el modelo económico imperante en el archipiélago es un elemento fundamental que deberíamos analizar.


"El debate sobre si Canarias es o no una colonia, no debería centrarse en sentimentalismos, sino en la realidad objetiva y, dentro de ella, el modelo económico imperante en el archipiélago es fundamental".

A partir de la conquista castellana se impone en Canarias un modelo económico claramente colonial, bajo esquemas muy similares a los andinos, es decir, imponer ciclos de monoproducción con altas tasas de ganancia para los capitales colonizadores y beneficio residual para la población con la subsiguiente dependencia económica crónica que afecta a las islas. Es así que se suceden los ciclos de la caña de azúcar, el vino, la cochinilla, el plátano y el tomate y, finalmente el que prevalece en la actualidad que es el del tándem turismo-pelotazo inmobiliario en evidente crisis con las consecuencias de empobrecimiento, desempleo y emigración forzosa que no se diferencian mucho a las que provocaron la salida masiva de canarios.


y canarias, por ejemplo a Cuba y Venezuela con las crisis sucesivas de los anteriores ciclos. En ese sentido es bueno resaltar que, a lo largo de la historia, si bien han cambiado los rubros de producción, la estructura colonial de dependencia y monoproducción se ha mantenido inalterable.

Si analizamos que el sector terciario fundamentalmente relacionado con el turismo y lo que queda del decadente sector de la construcción representa el 74% de la economía canaria contra apenas un 8% relacionado con la industria, queda clara la enorme dependencia de la economía y la precariedad que va generando el deterioro de este sector.


En Canarias y esto puede corroborarse en absolutamente todos los ciclos históricos de mono producción, el centro de poder económico y por tanto el excedente de la producción, nunca han estado en las islas sino en capitales externos que, por tanto han marcado las características del modelo productivo, sean estos los conquistadores españoles y mercaderes genoveses dueños de los primeros ingenios azucareros, las empresas inglesas dueñas del tomate o los tour operadores que controlan el mercado del turismo. Esto da por resultado una economía siempre en función a intereses externos y con nula sensibilidad hacia las necesidades de la población canaria.

En este sentido, la dependencia económica se hace mayor en tanto, este modelo monoproductor, impide la diversificación económica lo cual genera que, de lo que se consume en cuanto a productos agropecuarios en Canarias, apenas el 5% sea producido en un archipiélago que tiene, en contraste, enormes potencialidades en dicho sector.

Esta situación de enorme dependencia económica, ha sido alentada por las élites económicas y políticas de las islas que, desde sus espacios de poder han hecho todo lo posible para que esta situación lejos de transformarse, se convierta en una realidad inamovible.

El rol histórico de los administradores coloniales

El cacicato insular, por más que se difrace de nacionalista, siempre será fiel al reino.

El Pacto de Calatayud en que Thenesor Semidan último guanarteme de Agaldar, capitula ante la corona de Castilla y deja a su pueblo en manos de la voracidad de los conquistadores a cambio de preservar ciertos privilegios de clase, marca la tónica constante de servilismo y espíritu colonizado con que de las élite canaria, ha afrontado la realidad colonial desde entonces hasta nuestros días.

En síntesis, se ha mantenido un pacto colonial por el cual, una pequeña élite canaria administra las islas históricamente, dicha élite no ha variado desde los infames años en que impusieron el impuesto de sangre que obligaba a las familias canarias a migrar hacia América a razón de cinco familias por tonelada de mercancía exportada, ni con la dictadura franquista y la sangrienta represión contra la clase obrera canaria que representó, ni con la supuesta transición democrática del estado español en que simplemente, manteniendo el predominio económico, en lo político los oligarcas canarios se distribuyeron entre los diferentes partidos que cogobiernan desde entonces el archipiélago ininterrumpidamente. A cambio entregan Canarias y el excedente económico que produce al saqueo conjunto del Estado español y los capitales multinacionales. El sistema está tan bien engranado que inclusive se ha creado una fuerza política supuestamente nacionalista que es parte del gobierno del archipiélago desde hace ya 20 años y que ha cumplido la doble función de garantizar una profundización de la dependencia económica y política y, por otra parte, canalizar, apaciguar y finalmente neutralizar las reivindicaciones nacionales de la población.

Esta élite por su origen y práctica colonial, mantiene enraizadas prácticas feudales, lógicas económicas y sociales cercanas al caciquismo, a la ganancia fácil con poca inversión productiva y sobreexplotación de la mano de obra y nula iniciativa emprendedora al provenir su condición de privilegio del mantenimiento da la situación colonial y de sus servicios al capital foráneo antes que a unos posibles méritos empresariales. Para ello se ha dotado en los últimos tiempos de instrumentos como el REF (Régimen Económico Fiscal) que, entre otras cosas subvenciona a los importadores de productos no canarios, supuestamente para favorecer el sector turístico pero en realidad, dañando a los productores agropecuarios locales o La RIC (Reserva de Inversiones Canaria) que permite evadir el pago del 90% del impuesto a las utilidades supuestamente para invertir en Canarias, pero que ha servido para fomentar el pelotazo inmobiliario y agrandar la brecha entre esta élite enriquecida y la mayoría del pueblo canario. El 33% de paro en las islas, demuestran que ambos instrumentos no han generado empleo sino que, simplemente han sido concesiones del poder a las élites corruptas y colonizadas a cambio de permitir el saqueo.

En este sentido cualquier propuesta descolonizadora en canarias, debe partir por asumir que, la élite económica y política, independientemente de los colores políticos que diga defender, jamás romperá con el pacto colonial que es en resumidas cuentas su razón de privilegio y existencia.

"Cualquier propuesta descolonizadora en canarias, debe asumir que, la élite económica y política, independientemente de los colores políticos que diga defender, jamás romperá con el pacto colonial".
Es, desde esta perspectiva que, y esto distingue la realidad social canaria de otros procesos descolonizadores como América Latina en el siglo XIX o África en el Siglo XX, el único sujeto histórico interesado en la ruptura del régimen colonial, pos su condición de desventaja histórica, de agravio comparativo con relación a los demás territorios dominados por el estado español ( mayor paro, menores salarios y pensiones, cesta de la compra más cara, etc.) y el empobrecimiento constante, es la clase trabajadora, y siendo que solamente la clase trabajadora puede romper con la estructura económica de dominación colonial, es lógico y justo que esta se plantea entrelazada, unida e insoslayable de la emancipación social y ruptura de la dominación de clase, de ahí que cualquier propuesta descolonizadora en Canarias que se atenga a la realidad económica y política concreta, pasa por ser al mismo tiempo una propuesta abiertamente anticapitalista.



Asimismo y dada la entidad colonial de la economía, la izquierda anticapitalista debería tomar en cuenta que la construcción de un modelo alternativo al capital en Canarias, pasa necesariamente por romper con dicha estructura económica colonial. La izquierda canaria debería asumir un programa mínimo de Descolonización Económica y transición al socialismo cuyo eje central sea la diversificación económica con base en una fuerte actividad agrícola tendente a la soberanía alimentaria.

"La izquierda canaria debería asumir un programa mínimo de Descolonización Económica y transición al socialismo cuyo eje central sea la diversificación económica con una fuerte actividad agrícola tendente a la soberanía alimentaria."

Para ello deberá liberarse tierras para fomentar cooperativas. Asimismo debería garantizarse a estos proyectos cooperativos recursos suficientes para lo cual se hace imprescindible nacionalizar la banca para la creación de una Banca Canaria Pública y Social. Asimismo es imprescindible romper con el monopolio de los recursos hídricos, expropiando a los aguatenientes y garantizando acceso libre y gratuito al agua para la actividad agropecuaria. Finalmente el sector público debería acometer el esfuerzo de generar empresas de agroindustria públicas que generen empleo y den valor agregado a la producción agropecuaria. Además, para garantizar mercados sería una función de los entes públicos, obligar a los hoteles afincados en estas tierras a ofrecer y consumir preferentemente productos producidos en Canarias. Par el funcionamiento de estas industrias, debería invertirse en la generación de energías renovables alternativas, para lo cual Canarias es sin duda un territorio privilegiado.

Solamente una revolución económica de este calibre, capaz de cambiar la matriz productiva y redistribuir la riqueza será capaz de permitir encarar un futuro viable de justicia y libertad para un pueblo como el canario que carga ya sobre sus espaldas demasiados siglos de saqueo y exilio en su propia tierra.


Autor: René Behoteguy Chávez. *Miembro del Secretariado Confederal Nacional de Intersindical Canaria.

24/1/13

Los canarios financiamos España

¿Qué haría usted con 359 euros más al año? El pasado año 2010, por ejemplo, es la cantidad que de media cada canario aportó para ciudadanos cántabros, asturianos o vascos. 

Conexiones aéreas canarias en el 2003. Imagen y realidad que ilustra muy bien la situación de 
dependencia extrema de nuestro país en todos los ámbitos. De esos barros estos lodos.


En el caso de una familia de cuatro personas, se habrían dejado de percibir una media de 1.436 euros en forma de rentas, servicios públicos o la parte proporcional de inversiones de las distintas administraciones. Son casi 120 euros al mes, el equivalente al consumo medio de combustible de su vehículo y facturas de agua, luz y telefonía, o a una compra en el supermercado.
La población canaria, cuya renta disponible per cápita anual está en torno a los 12.000 euros en 2010, financia a ciudadanos de comunidades autónomas como Cantabria, País Vasco o Asturias, con rentas superiores a la canaria entre el 30% y el 60%. Éstos, y otros datos muy clarificadores sobre cuál es la relación económica de Canarias con el resto del país, se pueden obtener en el estudio publicado recientemente por el Instituto Nacional de Estadística sobre Contabilidad Regional de España 2008-2011.
Son las grandes cuentas, los grandes números, en los que se condensa toda la actividad y los flujos económicos de un territorio.
Producto interior bruto (PIB) y renta bruta disponible pueden parecer conceptos equivalentes, pero no lo son. Incorporan matices reveladores de cuál es la verdadera naturaleza de los vínculos económicos entre Canarias y el resto del país. Son los de un territorio del que se extraen rentas para su redistribución en otras regiones. Canarias es la comunidad menos favorecida en el reparto, a pesar de tratarse de una comunidad autónoma por debajo de la media en PIB per cápita. Con el PIB per cápita se calcula la producción que por todos los conceptos se origina en un país, región o territorio.
Con la renta bruta disponible calculamos qué importes podemos realmente imputar al ciudadano de ese territorio y para eso tenemos que calcular el saldo de su relación con el exterior, con el resto del país: el de la balanza comercial y de servicios (bienes de todo tipo, turismo en uno y otro sentido, finanzas, seguros…), el saldo de las administraciones públicas (los ingresos del Estado y el retorno por la vía de los presupuesto generales del Estado o asimilados), los saldos de la Seguridad Social (cotizaciones por una parte y prestaciones que se abonan a ciudadanos con esa residencia), transferencias de rentas entre ciudadanos con uno u otro origen…
Coloquialmente, es sumar todo lo que entra y restar todo lo que sale. En definitiva, todo aquello que suponga una relación económica con los distintos territorios que conforman el país. El resultado es que de cada canario (de cada niño y cada adulto; de cada activo empleado y cada parado) se detrajeron 359 euros para ciudadanos residentes en el resto del país en 2010, muchos de ellos residentes en territorios con una renta muy superior a la canaria. Son algo más de 718 millones de euros anuales los que por muy diversos conceptos se detraen de la economía canaria para remunerar agentes económicos (empresas, familias o administraciones públicas) de otras regiones del país. Un caso insólito en un país desarrollado y más propio de regiones con una relación de tipo colonial con sus metrópolis.

En España no hay otro caso semejante, salvo Murcia, con un saldo ligeramente negativo en 2010. No hablamos de compensación, hablamos de una situación donde ni siquiera se aplican los mecanismos para evitar la descompensación que efectivamente se produce. No se aplican pero existen.
El Régimen Económico y Fiscal canario contempla un instrumento que, al menos parcialmente, puede ayudar a equilibrar esta injusticia y es la obligatoriedad de equiparar a Canarias con la media de inversión del conjunto de comunidades autónomas. Una medida sistemáticamente incumplida por todos los gobiernos de la democracia y que solo se ha corregido parcialmente en aquellos años en que el peso específico de los nacionalistas canarios era relevante en los equilibrios políticos del conjunto del estado. Pero no es suficiente, al necesario cumplimiento de las medidas contempladas en el REF, se tiene que unir la creación de la Hacienda canaria con capacidad para administrar todos los recursos que se producen en las Islas, para que se incorporen mecanismos que permitan compensar los ingresos que se generan en Canarias por las multinacionales españolas de la energía, de la banca, de las comunicaciones… Éstos se declaran y remuneran fuera. No hay reivindicación más justificada que ésta para el debate territorial en el estado español.

Juan José Martinez Díaz. Economista

2/1/13

La estrategia que conviene callar

Interesante artículo del periodista Francisco J. Chavanel que plantea su extrañeza por el silenciamento cómplice del desmentelamiento financiero de nuestro país. Una visión interesante de como está afectando el capitalismo globalizador de mano del colonialismo en Canarias.

Francisco J. Chavanel. Canarias7. 1- Después del apocalipsis de las Cajas. Dos años después de que Zapatero, convencido por los grandes trust bancarios en aquella inolvidable reunión dominical con los señores propietarios del PIB español, pusiera en marcha su plan de fusión de las cajas, lo que tenemos en el escenario es un enorme campo de batalla repleto de cadáveres, con muy pocos supervivientes, y con los servicios médicos superados por la cantidad de heridos. Para Canarias aquella decisión resultó demoledora. Eliminó de un tajo cualquier musculatura financiera, nos hizo más dependiente de la banca peninsular, nos alejó todavía más de la metrópoli. Poco se ha escrito sobre esto y me extraña mucho. Me extraña que los que se llaman a sí mismos líderes de la sociedad civil acentúen sus críticas sobre un Gobierno canario al que denominan “intervencionista” y callen sobre el intervencionismo de Madrid hacia esta comunidad autónoma. ¿Y cuál es peor, siendo los dos nocivos para el funcionamiento sano de una sociedad? Sin duda el de aquel que posee mayor fuerza y mayor capacidad de influencia. 

La realidad demuestra que con un REF antiguo y saqueado; una RIC pinchada por Hacienda y por la equivocada revisión efectuada por CC y PSOE en los tiempos postreros de Adán Martín; la caída de las subvenciones nacionales y europeas hacia un territorio fragmentado que si bien dilapidó también precisó, y precisa, de ayudas para mantenerse, y eso es así, guste o no a los que pretenden compararnos con la eficiencia y la competitividad alemana…, y es así, me refiero a ese tipo de opiniones tan poco compresivas con lo que somos, porque para algunos la existencia empieza y termina en su isla. Más allá de la costa no hay más. Y si lo hay no les importa. En el fondo de tanta arrogancia sólo mora el pleitismo y la nostalgia por la división provincial. O sea, sólo queda la amargura por lo que se perdió cuando murió Franco.

Esos líderes buscan con frenesí el enfrentamiento entre nosotros. Dan la impresión de que militan en algún partido político y esa cualidad les impide una mínima objetividad sobre la cantidad de abrasivos hechos que pugnar por arrancarnos del mercado.

2.- La ignorancia política propicia el desmantelamiento. No les voy a recordar demasiado cuál fue su posición cuando ICAN entró en La Caja de Canarias para desvalijarla en 1999. Pero su silencio, intenso y macabro, evidenció su complicidad con lo sucedido. Su visión panorámica de la realidad les decía que aquello era bueno para ellos aunque no para el conjunto de la sociedad. Parecía que trabajaban a favor de los intereses de La Caixa. ¿Qué más daba que se hundiera la Caja si ellos tenían magníficas relaciones con los delegados catalanes?... Los resultados están a la vista de todos: los catalanes, como los demás, apenas dan créditos; todas las decisiones se adoptan en Barcelona; Canarias ya es, en ese sentido, territorio colonizado. La globalización descubre lo enanos y prescindibles que podemos llegar a ser.

En Tenerife hay un público, cada vez más numeroso, que está harto de la pérdida de identidad de la que fue su Caja (CajaCanarias), y ese público empieza a hacer cola frente a las sucursales de Cajasiete, que es la única canaria viva después del desastre. Con Bankia ocurre un fenómeno parecido. Es una entidad bancaria más. Con sede en Madrid, intervenida por el Gobierno, hundida en la miseria. La Caja de Canarias se suicidó dentro de ella. De esto no se habla y me sigue extrañando. ¿Qué hubiese ocurrido si las dos grandes cajas canarias no hubiesen sido obligadas por el Ejecutivo a fusionarse? ¿Hubiesen estado todavía en el mercado?... ¿Hubiese corrido Alvaro Arvelo a los brazos de CajaNavarra para huir de la quemadura de primer grado que hubiese supuesto la fusión con la caja de la provincia de Las Palmas, o se habría establecido en un punto de quietud y prudencia esperando acontecimientos?... Y en cuanto a la Caja de Canarias, ¿qué habría pasado? Juan Manuel García Falcón y Juan Manuel Suárez del Toro, desconcertados porque nadie les quería, ¿se hubiesen arrimado a Caja Madrid a cualquier precio, o, precisamente por eso, porque nadie les quería, habrían desplazado su decepción hacia una suerte de resignación que luego los salvaría del naufragio?

El paso del tiempo es testigo de que Zapatero poco  o nada sabía de la carga de su determinación. Fue una dinamitación que interesaba a los bancos para salvar su imagen, que estaba por los suelos por sus millonarios préstamos a la industria del ladrillo, y para concentrar bajo su control el 50% del mercado, en manos de las cajas. Lo peor del asunto es que ni lo sabía Zapatero ni el PP. Los políticos que se sentaban en los consejos de administración de las cajas fueron unos verdaderos ignorantes de casi todo. La política no frenó la tontería de Arvelo de buscar protección bajo el árbol de unos pacientes defraudadores navarros; ni los políticos que se sentaron en el consejo  de La Caja de Canarias estuvieron a la altura: no hubo nadie, ni uno, que amonestase en público o en privado a García Falcón o a Suárez del Toro por su inclinación final y desesperada hacia CajaMadrid. Lo que sí hubo fue unos cuantos sacando pecho porque habían logrado nada menos que salvar La Caja de su destrucción. Pobres vanidades huecas de auténtica información.

3- Objetivo: devolver a Gran Canaria el control de la Región. Ahora lo que hay es una caja pequeñita que tiene mucho miedo en crecer demasiado aprisa. Podría morir de éxito y de ambición. Incluso Caja Rural inicia su camino de fusión con la andaluza Cajamar. Todo con tal de no fusionarse con la tinerfeña de Caja7. O sea, lo de Arvelo pero al revés. El presidente que planteó su aversión a la fusión, José Luis Ramírez, ya está cesado. Y el que lo puso en el disparadero en el consejo, Lucas de Saá, también. Y después de la balacera, inmersión en el vientre de una ballena con bandera peninsular. Hacia allá corren los ahorros de la patria canaria.

Por eso me sigo extrañando de tanto silencio sobre un asunto de máxima envergadura. Pongo un ejemplo: el Gobierno de Canarias acaba de acudir al Fondo de Liquidez para solicitar 500 millones de euros; es probable que en el año entrante tenga que pedir otros 900 millones de euros. Nada le vale que sea la comunidad más cumplidora con el déficit ni la que presente mejores bondades en el gasto. Por mucho que el PP acuse al ejecutivo de Rivero de desahogo, despilfarro, e inmoralidad presupuestaria, los conservadores tienen en España un racimo de ejemplos bastante más cualificados en las propias autonomías que ellos  controlan. Esos 1.400 millones de euros que se reclaman, más los recortes efectuados –muchos de los cuales eran estrictamente necesarios acometer, al igual que queda mucha banalidad por liquidar- van contra los bolsillos de los canarios, van contra la cuenta de resultados de nuestros ciudadanos, esquilmados en progresión geométrica por las políticas austericidas de Rajoy  -que contemplan inyectar en Bankia casi 30.000 millones de euros, y pagar intereses a los bancos alemanes y españoles por valor de 40.000 millones de euros durante 2013-, y también por la deuda de la comunidad autónoma que en, términos numéricos, resulta una broma pesada al lado de la abisal del Estado (650.000 millones de euros).

A lo que voy: a la comunidad autónoma canaria le resulta más barato acudir a socorrerse en la caja del Estado que en cualquier otro banco privado, los cuales tienen instrucciones precisas del Ministerio de Economía de que no concedan préstamos por debajo del diez por ciento de interés. Ante eso, ante el desmantelamiento de las cajas, sobre todo de aquellas que operaban de forma eficiente, a las autonomías no les queda otra que agachar la cerviz, aguantar humildemente los reproches que reciben del centralismo, tragar saliva y tragarse su orgullo en el momento de ser zaheridos con una dádiva que es un préstamo a bajo interés. El PP es el dueño de las autonomías, tal como le exige Bruselas que se cisca en el modelo político español con la complicidad conservadora, y eso para Canarias, y para cualquier otro territorio al que se le trate desde la displicencia más absoluta, supone una infamia y la constatación de que el poder real no reside en las Islas. Y eso se calla. Ese ataque al sistema democrático se calla porque conviene a una laboriosa tropa que trabaja de submarinista a favor de los intereses de un partido.

El pacto actual, CC-PSOE, carece de alternativas serias. No dispone de jugadores ni de campo donde disputar el partido. Fuerzas de Gran Canaria se han propuesto demostrar que el apocalipsis trae un nuevo poder para el Archipiélago, amarrado con solidez desde Madrid, y ejecutado para que la isla vuelva a ser el centro de operaciones. Esto es lo que hay y por eso conviene callarlo. Veinte años de tinerfeñismo dominando la sala de máquinas justifican un cambio de rumbo sin pasar por las urnas.

27/12/12

El cuento al revés



Juan José Martínez Díaz. DA. Es frecuente que en el debate político surja la balanza fiscal como un elemento de polémica, de injusticia en la distribución territorial de los recursos públicos o, en el caso de Canarias, como una expresión más del esfuerzo del Estado español para con su territorio más alejado. Aisladamente, la supuesta generosidad fiscal del Estado para con Canarias puede ser un argumento defendible, aunque con muchas matizaciones, y habría que considerar dónde se declaran las rentas generadas en Canarias por empresas con sede fiscal en la Península, y qué efectos fiscales se declaran en Madrid, Barcelona, Bilbao etc… Para que fuera un análisis adecuado tendríamos que considerar dónde se genera la riqueza y diferenciar la distorsión que implica declararla a efectos fiscales en un territorio distinto. En cualquier caso, hay flujos económicos interterritoriales mucho más relevantes. Una simple aproximación a la balanza comercial de Canarias pone en evidencia la magnitud del impresionante mercado que el Archipiélago supone para las empresas radicadas en el resto del país. Canarias importa de España dos tercios de todas sus importaciones alcanzando un valor de 9.346 millones de euros en 2011, prácticamente las mismas cifras que en 2010. Las exportaciones de España a Canarias suponen un valor equivalente a lo que exportó en 2010 a EE.UU. y China juntos. Canarias es el sexto cliente mundial de España, si fuera considerada un Estado. Por el contrario, Canarias exportó en 2011 al resto de España por valor de 977 millones de euros, un descenso del 23% sobre el año pasado en un contexto en que el conjunto de las exportaciones del archipiélago creció el 3,3%. Estos datos determinan una tasa de cobertura del valor de las exportaciones canarias con respecto a las importaciones del resto de España de solo el 10% frente al 23% de media. Canarias ha ido reduciendo paulatinamente el peso específico de sus exportaciones a España diversificando sus clientes principalmente hacia el resto de países de la UE y África. Por contra, las importaciones del resto de España han ido ganando una prevalencia cada vez mayor en paralelo a la toma de control de empresas canarias por empresas del resto del país en sectores estratégicos de la economía canaria, siendo las dos cajas canarias el último episodio de este proceso.
Más del 90% de lo consumido en nuestro país entra
en barcos por nuestros puertos.
Canarias es un mercado excepcionalmente importante para el resto de España. Si descontáramos el efecto de las importaciones de combustibles, el peso específico del consumo de mercancías con procedencia del resto de España en Canarias es abrumador. El elevado peso específico de productos de España en la composición del déficit comercial canario solo se explica por la pertenencia al Estado español, por el modelo de relaciones económicas consolidado entre el resto de España y Canarias, por el control de los canales de distribución y todo tipo de mecanismos disuasorios y barreras de entrada, formales o no, a otras fuentes de aprovisionamiento. En ningún caso se explica por una mayor competitividad de los productos españoles. Si fuera así, España ocuparía las primeras posiciones en el ranking de exportadores mundiales. Una situación completamente opuesta a la de comunidades autónomas como Cataluña, para la que el resto del Estado supone, con diferencia, su principal mercado. Se puede plantear que es una situación normal al pertenecer a un Estado, que no es posible establecer equilibrios de esta naturaleza entre regiones o nacionalidades pertenecientes a un mismo Estado. Es discutible, pero aún dando este argumento por válido, lo cierto es que el mensaje que durante generaciones se ha transmitido a los canarios es el contrario, que somos dependientes para todo del Estado español, cuando en realidad estamos ante una variante del modelo de relaciones económicas extractivas centro periferia. Basar el debate del coste fiscal de Canarias para el resto de España en las partidas asignadas anualmente en los Presupuestos Generales del Estado o en el cumplimiento de la inversión media estatal contemplada en nuestro Régimen Económico y Fiscal (REF) es absolutamente insuficiente e injusto en términos políticos, económicos y sociales, si no ponemos en contraposición el gran mercado que supone para España Canarias y la transferencia de rentas que esto supone muy superior al retorno que se genera en sentido inverso.
Cultivos abandonados serán pasto de la especulación
urbanística revelando un riesgo alimentario futuro.

 Con este escenario no es difícil deducir dónde están los intereses para que Canarias siga teniendo una tasa de autoabastecimiento tan baja, para que tengamos tantas dificultades para modificar un REF que realmente estimule la producción propia y reduzca nuestra dependencia exterior, para que en definitiva Canarias aproveche las posibilidades de su mercado interior (con mayor capacidad de compra que el de cinco estados miembros de la UE) y su tan ansiada proyección exterior. Para que, en definitiva, Canarias siente las bases de un desarrollo económico equilibrado basado en un sector primario con un gran potencial de incrementar nuestra tasa de soberanía alimentaria, de autoconsumo, con un sector industrial mucho más potente y con un sector servicios diversificado que vaya mucho más de nuestra especialización en materia turística. Es posible, y las claves pueden estar en reformas de profundo calado y un cambio radical de estrategia en la definición de nuestro Régimen Económico y Fiscal.

Autor: Juan José Martínez Díaz (economista)

10/11/12

Canarias ante el reto dramático de una dependencia suicida

Excelente artículo de Cristobal García Vera sobre la dependencia extrema de Canarias del exterior sobretodo en una cuestión tan vital como la alimentaria. Dicen que con la independencia ‘nos moriríamos de hambre’, pues con esta dependencia tan radical como un día nos falle unos barquitos nos vamos a comer unos a otros…
En estos contenedores llega el 92% de lo que comemos (Puerto de la Luz)
Cristobal García Vera. Canarias importa el 92% de los alimentos de consumo básico que la población requiere para su subsistencia diaria. Este preocupante dato era recordado esta misma semana por la prensa local. Y, como sucede cada cierto tiempo sin que ello tenga ninguna consecuencia práctica, no han faltado las declaraciones de algunos políticos institucionales sobre el enorme peligro que esta dependencia alimentaria supone para las Islas. El consejero insular de Agricultura, Ganadería y Pesca del Cabildo de Tenerife, José Joaquín Bethencourt, por ejemplo, calificó este riesgo como absolutamente "suicida". Mientras, medios que hasta hace bien poco ridiculizaban a quienes se atrevían a alertar sobre los catastróficos efectos que una situación de desabastecimiento provocaría en el Archipiélago descubrían, repentinamente, esta amenaza.

La dependencia alimentaria de Canarias, sin embargo, está lejos de ser un hecho novedoso y, en términos porcentuales, se sitúa en torno al 90% desde hace años. A nivel internacional, esta realidad es resultado de la imposición de un modelo agroalimentario exportador controlado por un pequeño puñado de multinacionales que dominan el comercio de granos y la producción y distribución de semillas, herbicidas y fertilizantes. La situación particular del Archipiélago, no obstante, es también responsabilidad de una casta política que, pese a legitimarse ante la población por su supuesta defensa de la canariedad, estrangula la producción autóctona y subvenciona el negocio de la importación.

EL VERDADERO SENTIDO DE LA SOBERANÍA ALIMENTARIA. MÁS ALLÁ DE LOS HUERTOS URBANOS

Recogida de papas en Los Realejos
"¿Cómo podría alcanzarse la soberanía alimentaria en sociedades como la canaria, con más de 2 millones de habitantes, sin poner a disposición de la colectividad las grandes extensiones de tierra dedicadas al negocio de la exportación o la construcción descontrolada?"


Con el estallido de la crisis económica se ha producido un aumento sustancial de la conciencia ciudadana en torno a la debacle que se produciría en las Islas si cualquier tipo de acontecimiento externo paralizase los suministros que impiden que muramos de hambre. Así como sobre el efecto igualmente crítico que tendrá en Canarias el incremento de los precios de todos los productos importados como consecuencia del inminente cénit de la producción mundial de petróleo y gas natural, que repercutirá en los costes de transporte de mercancías.

Paralelamente, un concepto acuñado en los países superexplotados de la periferia capitalista, la "soberanía alimentaria", comenzaba a hacerse común en el discurso de diversas organizaciones ecologistas y sociales de las Islas. La soberanía alimentaria, que incide en la necesidad de priorizar la producción para el consumo doméstico, es la forma en la que a partir de la última década del pasado siglo XX se manifestó la vieja reclamación de los pueblos de poder controlar sus recursos naturales y definir políticas agrícolas y pesqueras que garanticen su supervivencia y sean ecológicamente sostenibles.

En ese contexto histórico, la reivindicación de la “soberanía alimentaria” surgió como reacción a los devastadores efectos provocados en la mayor parte del planeta por el modelo agrícola industrial potenciado por la FAO. En plena fiebre neoliberal, las empresas transnacionales del sector y las grandes potencias que las respaldan lograron imponer la apertura de los mercados de los países del Tercer Mundo, para inundarlos más tarde con sus productos subvencionados. Al tiempo, utilizaron organizaciones como el FMI, el BM y la Organización Mundial del Comercio para conminar a estos países a reconvertir sus tierras de cultivo dedicándolas a la agricultura industrial de exportación. Como consecuencia, millones de personas se vieron obligadas a dejar el campo, sumándose al resto de excluidos que malviven en las ‘villas miseria’ de las grandes urbes de las naciones subdesarrolladas por éstas y otras políticas neocoloniales.

En estos países, por tanto, el reclamo de esa parcela básica de soberanía ha estado asociado a la lucha tradicional por la reforma agraria y la reapropiación de las riquezas naturales por parte de las comunidades. En su trasvase a los naciones del llamado Primer Mundo, sin embargo, el concepto de soberanía alimentaria se ha desprovisto, en la mayoría de los casos, de este contenido político revolucionario, dando lugar a una práctica perfectamente asumible por el sistema e incapaz de responder a las propias expectativas que genera. Lejos de organizarse políticamente con la finalidad de conquistar una redistribución justa de la tierra o el agua, lo que implica necesariamente enfrentar a los poderes económicos dominantes y el Estado que los ampara, los defensores occidentales de la soberanía alimentaria suelen centrar sus esfuerzos en el aprovechamiento de los espacios residuales aún no conquistados por el mercado capitalista. La expresión más conocida de esta práctica es el desarrollo de los llamados huertos urbanos en sus diversas modalidades. Experiencias que, aun pudiendo proporcionar una salida existencial a grupos reducidos y mostrar que otro tipo de agricultura es posible, dejan intacto el problema esencial. ¿Cómo podría alcanzarse la soberanía alimentaria en sociedades como la canaria, con más de 2 millones de habitantes, sin poner a disposición de la colectividad las grandes extensiones de tierra dedicadas al negocio de la exportación o la construcción descontrolada?

¿TOMAR LAS SOBRAS O RECLAMAR LAS RIQUEZAS COLECTIVAS?

La destrucción de las vegas agrícolas es otro factor que fomenta
nuestra dependencia alimentaria. Tamaraceite hoy.
"Canarias solo tiene cultivada actualmente el 10% de su superficie.La agricultura y ganadería de supervivencia ha sido finiquitada. Se trata de un conglomerado económico que concentra en manos de una pequeña minoría la mayor parte de los recursos del Archipiélago. Esto convierte en quimérica cualquier reclamación de soberanía alimentaria no integrada en un proyecto político que reclame también la propiedad colectiva de las riquezas básicas de Canarias."

Canarias, con un modelo económico del pelotazo construido a partir de los años 70 sobre los pies de barro del ladrillo y el turismo, solo tiene cultivada actualmente el 10% de su superficie. La agricultura y ganadería de supervivencia, que durante siglos fue una válvula de escape para paliar la secular miseria de la población isleña, ha sido prácticamente finiquitada. Y, según denuncian de forma reiterada los portavoces de los agricultores y ganaderos que aún producen para el consumo interno, el Gobierno regional no sólo no les ofrece ningún tipo de apoyo, sino que atenta contra su subsistencia subvencionando las importaciones de productos que ellos podrían proporcionar a los mercados del Archipiélago. Entre los beneficiarios de este modelo –sostenido hasta el momento gracias a las ya menguantes subvenciones de la UE – se encuentran también los grandes propietarios de terrenos dedicados a cultivos de exportación como el plátano o el tomate.

Se trata, en su conjunto, de un conglomerado económico que concentra en manos de una pequeña minoría la mayor parte de los recursos del Archipiélago y aquellos que llegan desde el exterior. Una realidad ineludible que convierte en quimérica cualquier reclamación de soberanía alimentaria no integrada en un proyecto político que reclame también la propiedad colectiva de las riquezas básicas de Canarias. Avanzar hacia ese objetivo, desde luego, requeriría desarrollar un nivel de organización popular muy alejado del que existe actualmente en las Islas. El gran reto que hoy se presenta como imprescindible para superar no sólo la dependencia alimentaria sino una situación de emergencia social sin salida dentro del sistema capitalista. Pero en eso consiste, precisamente, la vieja lucha de los pueblos por su soberanía.


Para profundizar en la Agricultura ecológica y tradicional canaria les recomendamos esta magnífica entrevista al estudiante de Ingeniería Agrícola David Cabrera García en el programa palmero de 'El Sirinoque'.