

Cambiar Canarias no será posible desde la estrategia electoralista ni siquiera en el remoto caso de que se obtuviera alguna representación institucional de la izquierda independentista. Hay que dar muchos pasos antes para lograr un cambio por mucho que aún muchos estén empeñados en saltárselos.
La izquierda independentista
Los dos partidos representantes de la izquierda independentista han sido incapaces una vez más de superar el tradicional baremo de votos independentistas que rondan en torno a los 11.000. Por un lado Alternativa Nacionalista Canaria (ANC) en una campaña trabajada obtuvieron un importante avance en relación al 2007, pasando de 2.539 en 2007 a los 6.428 votos en 2011, aunque tampoco obtuvieron ningún representante en las instituciones a pesar de algunas perspectivas. Iniciativa por La Orotava (IPO) creció en número de votos aunque perdió un concejal debido al ascenso del Partido Popular, pasando de tres a dos concejales. Sin embargo IPO consolida su electorado y su proyecto para la Orotava, a pesar del boicot de muchos. Unidad del Pueblo ha perdido votos en toda Canarias pasando de 1.485 votos del 2007 a los 1.229 actuales, y por si fuera poco tampoco ha recuperado el concejal que perdieron en el 2007.

Valoración de la evolución de la izquierda independentista
Si reflexionamos sobre esta cuestión desde este humilde blog militante, no tenemos más remedio que expresarnos sin papas en la boca desde nuestra independencia, aunque a algunos les moleste la crítica constructiva. En general siempre hemos abogado por la importancia de construir una base social que sustente un proyecto sólido para la liberación del país y hemos sido muy críticos con el fundamentalismo electoralista. En este marco tenemos nuestras reservas sobre las es
trategias tanto de ANC como de UP, proyectos políticos con los que evidentemente nos identificamos, pero que también opinamos que sus dirigentes padecen una miopía política considerable y sobre todo carecen de un proyecto global claro y planificado para la construcción nacional. Los partidos no son proyectos sino instrumentos para construirlos, y el proyecto no puede ser otro que la liberación nacional y social de Canarias, el resto es paja. ANC es un partido joven y con gente muy válida, quizá la propuesta partidista más seria en el campo de la izquierda nacional, pero sin embargo esto no es suficiente, debe ser la más seria del país. Por un lado la ausencia de programa electoral deja en evidencia un proyecto de partido ¿porqué no hay ningún programa electoral público para la ciudadanía? Así como sus gestos de ambigüedad ideológica en algunos momentos. La campaña por el DNC es muy loable y hay que aplaudirla a pesar de sus errores, pero ¿de verdad se pretendía lograr algo pegando carteles y enviando comunicados a EL DÍA? ¿De verdad alguien cree a estas alturas que invirtiendo dinerales en campañas electorales y no soltando un duro para construir base social m
ediante empresas, medios de comunicación, trabajo social, educación etc. llegaremos a algo? También deberíamos hacer mención de la cainista aventura de presentarse en La Orotava con el único objetivo de competir con el partido de izquierda nacionalista más consolidado de Canarias: Iniciativa Por La Orotava, a pesar de ser de ámbito exclusivamente municipal. Análisis aparte merece Unidad del Pueblo, que en sus comienzos construyó una alternativa esperanzadora para el municipio de Santa Lucía de Tirajana, obteniend
o un concejal con el fuerte apoyo social en el barrio de Sardina (Vecindario), consolidando el proyecto sindical del FSOC y apoyando el ya desaparecido MLNC junto a la desaparecida APC. Con la arribada de ciertas personalidades UP cayó en una deriva sectaria e insensata de separación y boicot a todos los proyectos políticos que no se sometieran a sus mandatos dentro de la izquierda nacional. Estrategia que también trasladó al campo sindical. Pasando de partido municipal a nacional sin medios ni militancia para ello, UP se lanzó a una estrategia agresiva, irrespetuosa y derrochadora que dio sus esperados resultados en el 2007 con un fracaso absoluto en los comicios y la pérdida de su concejal en Santa Lucía. Posteriormente las consecuencias de siempre; división interna, abandonos y creación de nuevos grupúsculos dispuestos a boicotear la labor de UP, un calco perfecto de La vida de Braian. Las diversas metidas de pata estratégicas de UP la han llevado a donde está, en una profunda crisis interna.
Así llegamos a la situación actual; una izquierda independentista que tiene dos opciones aparte de retirarse: seguir encochinados en una estrategia simplista, ilusa y desorganizada, o bien atreverse a practicar la autocrítica, esforzarse en estudiar y analizar la realidad y planificar una estrategia para construir una alternativa viable para la construcción del país a largo plazo. No hay movimiento político y de liberación nacional que no haya tenido que construir un proyecto global, de Base Social independiente que genere una sociedad nueva o al menos una parte de ella, y esto se logra mediante la construcción de empresas, sindicatos, medios de comunicación, trabajo cultural y social, producción teórica, compromiso, formación, constancia, etc. La batalla electoral sería pues el resultado natural de esta base social que buscaría una representación institucional, y no al revés. Somos conscientes de la dificultad de esta titánica tarea, pero si seguimos sin comprender que hay vida y trabajo más allá de las siglas electorales, y que nuestra lucha no se trata de obtener votos y un hobby sino de compromiso y de construir conciencia y tejido social habremos dado un paso. Por suerte son cada vez más los militantes y simpatizantes de la izquierda independentista que comprenden la necesidad de un reciclaje del campo nacional en todos los ámbitos (teoría, estrategia, mentalidad…). Quizás sólo quede depositar las esperanzas en una juventud que no se rinde y que ha adquirido el compromiso de superar a sus antecesores ante las exigencias de los nuevos tiempos y la realidad que ya mismo estamos padeciendo.
Si reflexionamos sobre esta cuestión desde este humilde blog militante, no tenemos más remedio que expresarnos sin papas en la boca desde nuestra independencia, aunque a algunos les moleste la crítica constructiva. En general siempre hemos abogado por la importancia de construir una base social que sustente un proyecto sólido para la liberación del país y hemos sido muy críticos con el fundamentalismo electoralista. En este marco tenemos nuestras reservas sobre las es



Así llegamos a la situación actual; una izquierda independentista que tiene dos opciones aparte de retirarse: seguir encochinados en una estrategia simplista, ilusa y desorganizada, o bien atreverse a practicar la autocrítica, esforzarse en estudiar y analizar la realidad y planificar una estrategia para construir una alternativa viable para la construcción del país a largo plazo. No hay movimiento político y de liberación nacional que no haya tenido que construir un proyecto global, de Base Social independiente que genere una sociedad nueva o al menos una parte de ella, y esto se logra mediante la construcción de empresas, sindicatos, medios de comunicación, trabajo cultural y social, producción teórica, compromiso, formación, constancia, etc. La batalla electoral sería pues el resultado natural de esta base social que buscaría una representación institucional, y no al revés. Somos conscientes de la dificultad de esta titánica tarea, pero si seguimos sin comprender que hay vida y trabajo más allá de las siglas electorales, y que nuestra lucha no se trata de obtener votos y un hobby sino de compromiso y de construir conciencia y tejido social habremos dado un paso. Por suerte son cada vez más los militantes y simpatizantes de la izquierda independentista que comprenden la necesidad de un reciclaje del campo nacional en todos los ámbitos (teoría, estrategia, mentalidad…). Quizás sólo quede depositar las esperanzas en una juventud que no se rinde y que ha adquirido el compromiso de superar a sus antecesores ante las exigencias de los nuevos tiempos y la realidad que ya mismo estamos padeciendo.
