"Como en un combate de lucha canaria, cuanta más fuerza ponen en la anticampaña, más publicidad le hacen a El Día y más se incrementa su volumen de ventas e implantación social." Octavio Hernández

"En Tenerife, conforme el periódico más unido a la influencia directa de CC y sus patrocinadores empresariales aumentaba en ventas, el PSOE intentaba hacerse un sitio en la prensa que le permitiera más autonomía política respecto a El Día y el Diario de Avisos. El PSOE lo intentó con La Opinión, pero fue con La Gaceta como echó el gran pulso a CC en prensa escrita. Coincidiendo con la ofensiva política encabezada por López Aguilar, el PSOE embarcó a algunos empresarios en Tenerife, principalmente constructores e inmobiliarios, para intentar una operación que permitiera remontar la creciente influencia de El Día en número de lectores. Para ello recabó el apoyo de algunos de los redactores del propio periódico y se los llevó a La Gaceta. Esto ocurría en medio de una alteración significativa del mercado informativo en las islas, cambios revolucionarios como la importancia de los portales de internet o la televisión digital y las tecnologías multimedia, unidos a la concentración empresarial y las asociaciones a medios estatales, con un incremento de la competencia y la agresividad como no se había visto en los últimos veinte años."
"A alguien se le ocurrió que había llegado la hora de provocar a lo grande, con temas más espinosos, más irritantes. Aquí confluyen los intereses que profundizarán la inmersión "independentista" del periódico. No es premeditado, se va llegando a esa conclusión: se complace a los patrocinadores institucionales provocando un debate nacionalista que apuntala la gastada consigna de la "disciplina canaria" y sirve para amagar ante las instancias estatales convirtiendo a imputados como Zerolo en "patriotas".
"Los mismos redactores que habían lanzado noticias sobre el tratamiento que El Día daba al pleito -ahora rescatado con el "gran"- y a la inmigración, continuaron en esa línea con el "soberanismo". Simultáneamente, la dirección del periódico abrió más sus páginas a las viejas glorias del independentismo, convirtiéndose en el más plural de las islas. Una prensa que hasta ese momento sólo hablaba del independentismo para ridiculizarlo, para mentir descaradamente o para colar advertencias del CESID y el CNI, picó fácilmente el anzuelo al hacer noticiable una supuesta ruptura del consenso editorial españolista. Aunque probablemente no hay periódico más españolista que El Día, desde el PSOE y sus aledaños ilustrados se impulsó esa crítica, en consonancia con sus operaciones en La Opinión y La Gaceta. Y todo esto se convirtió en una bola de nieve que catapultó a El Día a las mayores cifras de ventas."
"Paso a paso, inadvertidamente, los directivos de El Día fueron desbrozando un auténtico filón, primero sin darse cuenta, luego tentativamente, al final ya convencidos de su acierto. Además, como los independentistas no cobran, pues en su papel de meros figurantes cifran el rendimiento de su participación en resultados futuros para su imagen política y difusión pública, a El Día todo le sale gratis."
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